viernes, 29 de abril de 2011

abril


Mes que empezó un día antes. Llegaba el viaje de contrastes y de impulsos. Me traía el momento de descansar las ideas y borrar la mente. Tiempo para sentir en silencio, alejado de todo. Al regresar todo era más brillante ya.

Mes gustoso, plagado de gente y de regresos. Regresaron los sabores que se pierden tan constantemente en la isla. Regresó el balón y con él el gran gusto de volverlo a hacer rodar. Regresaron los libros y el momento de comenzar la última recta.

Abril pasó en calma. En el sentimiento de familiaridad, adaptación y gusto; con la idea de que todo es pasajero y de que el plan estaba listo y las piezas en todos sus lugares. No cerró así. Termina en expectación, en confusión, con preguntas, con miedos, con la idea de que lo venga, sea lo que sea, comienza a llegar. Se va queriendo cuestionarme y yo tratando de resistir.

Abre un nuevo ciclo.


travel montage

jueves, 28 de abril de 2011

Una línea va

Andrea Balency Trío - Una línea va

miedo

Era miércoles, tal vez martes. Ése fue el día en que lo entendí de golpe. Corrí con A y recuerdo como me daba la espalda pintando su cuarto cuando yo por fin me quebraba. Esa tarde me desconecté del mundo y dejé el teléfono vibrar y la luz roja parpadear infinitamente como llevaba tanto tiempo sin hacerlo. El pavor había llegado ya. A me daba calma en silencio mientras yo lamentaba mi terror a volar como globo a la deriva, a dejarme llevar por el juego y luego no saber cómo regresar.

Ese miedo llegó conmigo a Harrypotterland y lo fui mitigando a medida en que fui recordando que estaba aquí sólo para volver, para pronto regresar a aportar. A lo largo de estos años me he dado cuenta de que ése es mi motor y que sin él en realidad esto no lo vale. Con la mente así fue muy fácil seguir adelante. Arriesgándome con esa certeza decidí jugar a probar hasta dónde podía llegar, a pretender que podía llegar hasta arriba. Gracias a esa temeraria acción, el mismo miedo ha vuelto.
Mi prueba dejó de ser juego en el momento en que recibí hoy el correo que decía que había llegado al último paso. Sólo uno queda para hacerme del único puesto por el que dudaría regresar a México.  Lo más alto. Justo cuando había meditado y meditado la idea y la había voluntariamente descartado ya; temor.  Hoy me pregunto si me sirve para aportar, si lo vale, si sólo la idea de estar en la cúspide me debe mover. Sobre todo pienso y pienso si me hará feliz. Tantas y tantas veces platiqué con K como lo único que yo quería era esa vida sencilla en la que finalmente pudiera cumplir con mi famosa frase de los domingos y el fut. Eso era, eso es. La felicidad simple; porque las metas, los retos y las aventuras en el trabajo sólo importan si te dan la estabilidad para no pensar en él y puedas dejarte llevar por las cosas que sí lo valen. No quiero dejar esa idea atrás. No quiero que sean otras cosas las que me muevan. No quiero seguir por seguir.
Todavía no ha llegado  el punto en que no quede en alguien más y sea yo quien tenga que tomar una decisión. No sé si quiero llegar a él. Es sólo un año. No deja de ser un mar. Lo único cierto es que la calma que hace menos de una semana pregonaba se ha ido ya y el futuro, o el potencial de futuro, comienza a llegar también. Debería de estar contento, yo era el que también decía que la tranquilidad era un lugar extraño para mí. Miedo.  

jueves, 21 de abril de 2011

crash


Ayer al salir del búnker de operaciones, Am tronó, como lo han hecho muchos ya. La presión que se oculta como de tesis está empezando a hacer estragos en Cantab. La competencia, quién sabe con quién, comienza a corroer las ideas de todos. No sé cómo es que me he podido mantener al margen. Tal vez sí cambió algo dentro de mí y la calma es verdadera; tal vez sólo sea que mis batallas son otras, son conmigo mismo.

Sin embargo, Am mencionó algo de lo que yo también he huído estos meses, al menos de sus consecuencias. Ella justificaba su quiebre con los sacrificios para llegar aquí. No los económicos, o acádemicos - a pesar de que alguien ya con dos MPhil seguramente los hizo - sino en los personales, en la estabilidad que le generaban. De repente, sin quererlo realmente, me regresó esa idea a la cabeza.

Sin más, un día subí a un avión y abandoné una vida perfecta, completa en todos los sentidos. He ganado mucho, sin duda, pero ahora que se viene la estrategia de futuro las preguntas son inevitables. ¿Qué tanto sacrifiqué? ¿Qué se fue y qué se quedó? Sea lo que sea que venga, sea dónde sea, sea lo que quiera o no, algo parecer ser cierto: tendré que empezar desde cero. Aquella fabulosa establidad también tendré que volverla a construir.

Mi bendición

Juan Luis Guerra - Mi bendición

Buena canción. Buena ciudad.