domingo, 11 de noviembre de 2012

siempre


Pasan los años y eso no cambia. Muchos cerca. Cariño que no se oculta. Otra vez tuve la oportunidad. Una noche más de anécdotas con los más cercanos. Una de las mejores cosas de mi vida.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

veintiocho

Este año no lo esperaba. Lo olvidé por completo. Añoraba más los tres días anteriores y el recuerdo de papá en la mesa. Pero también era inevitable, un año más. Uno distinto, tal vez el “Saturnazo” como A me dijo que debía llamarle. Como sea, de cambios, de golpes, de estruendos en todos colores. Y tal como la transición de los veintisiete, el cumpleaños sería igual. Ahora en un contexto distinto y con compañías de mesa que hace algunos ayeres serían impensables. Magret de canard – yo, en otras palabras - por la tarde y con los de ideología y tátarta por la noche con los tercios Jardón.  Mis pilares. Y así, en chiquito, disfrutar un nuevo año de una manera muy distinta. No que la celebración torbellino no vaya a llegar el fin, tal y como me lo dijo N. Podré haber cambiado muchas cosas en mi vida, pero ésa no puede ser una de ellas.

Lluvia de mañana y con ella un suspiro. Día de mensajes de acercamientos nuevos. De claro interés de nuevas historias que se gestan. Yo dejándome llevar y disfrutando todo lo que viene y todo lo que está llegando. Día,  también, de mensajes de sonrisas, de todos tipos, tiempos, colores y momentos. Día de sentir el aprecio, de valorarlo. De apreciar y cuidar cada momento también con una sonrisa mía. La mejor manera de sentir las cosas.

Uno más. Uno raro. Que vengan muchos. Mejor extraños que no raros.

domingo, 4 de noviembre de 2012

llega


Baja la temperatura. Lo hace puntual. En medio de lluvia revela. Curiosa prácitca de, ésta, la mejor etapa del año. En calma disfruto cada instante. Porque adoro estos momentos. Porque no sé que venga mañana. Ya no lo espero.  Porque porqué no hacerlo. Cierto o incierto. Da igual. Saborear los instantes chiquitos, futuros y pasados.

Cielo

Benny Ibarra - Cielo

continúa


Noviembre llega con sus días de puente. Siempre han sido los que más espero en el año. Desde hace mucho es el momento para juntarnos en familia.  Tradición de tanto, ya.  El pretexto siempre fue el cumple del Inge. Tenía que seguir siéndolo así. Y aunque no puedo negar lo desolador que se sintió partir el pastel por primera vez solo, sé que él es el primero en estar contento por este fin de semana. No había nada que le causara más emoción todos los años. Por eso pedí que lo seguiéramos y mientras esté en mis manos así será. Me échare las milanesas que le tocaban a él. Es mejor sonreir y recordarlo así.

Ahora con las pequeñas calamidades que nos llenan a todos. Mis consentidazos y el momento en que ya me entendí como el alcahueto tío Luis. Me encanta esta faceta.

Sigue siendo uno de los momentos que más disfruto en mi vida.

Skinny Love

Bon Iver - Skinny Love