jueves, 29 de septiembre de 2011
jueves, 22 de septiembre de 2011
la mesa y la partida
Regresaron Madrid y las llamadas de media hora a la isla. Meses más tarde y todo lo que ahora implican en nuestras vidas. Lo que viene en la suya y lo que me ayudaron en la mía. Sus certezas felizmente conflictuantes y mis incertidumbres, también felizmente irrelevantes.
Las horas se fueron, como siempre, con la sensación de que hay cosas que se piensan y algunas en las que hay que dejar de hacerlo. Esperando haberle dejado algún regalo para los próximos meses, M sí lo hizo. Me dejó el recuerdo de que soy el del ingenio extraño, el que busca la sonrisa, el del Güini Pu y alguna vez los tulipanes y otra el móvil de Calder. Ése que por momentos o periodos dejo de serlo. Ése quien quiero ser siempre y como el que creo trasmito lo que más me hace feliz.
Se extrañarán mucho los whiskys, las horas y la gran compañía. Se tendrán que reanudar las kilométricas llamadas y los vuelos a horas extrañas.
lunes, 19 de septiembre de 2011
sábado, 17 de septiembre de 2011
pasa-tiempo
Las semanas de hamaca y playa se han ido. También se fueron las de venderme y así quitar la incertidumbre que trae el volver. Ya pasaron las de estira y afloje. Ahora sólo quedan las de la tediosa espera burocrática que no depende de nadie, sea dónde sea que acabe.
Mientras tanto, he acabado la pila de libros que tenía, las temporadas de HIMYM y las películas que tenía en la lista, he vuelto a estudiar (aun cuando me prometí no hacerlo más este año), me he apoltronado indefinidamente en el sillón rojo y he llegado al más productivo de los pasatiempos: he experimentado en la cocina.
Master ya de la flor de calabaza, el azafrán y las alcaparras; el arroz sigue siendo mi talón de Aquiles.
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