miércoles, 11 de mayo de 2011

encuentros


Hoy fue el segundo día consecutivo que me encontré alguien de casa aquí en Harrypotterland. Lo curioso es que fue en el mismo lugar y los dos estuvieron en alguna etapa del juego.

El primero de ellos fue el que me entregó la copa por la que tanto luché. El que validó al final el proyecto que fui construyendo, poco a poco, gracias a todos los que creyeron en mí y me siguieron. Como si en verdad nos conociéramos de antes, acabamos platicando horas al tenor de unas pints sobre la importancia de que existan los espacios para generar talento en casa, sobre mil y un casos y uno u otro que vendrá. Coincidencia muy extraña pero muy satisfactoria.

Hoy por la mañana, después del reglamentario vaso con cuatro espressos, me encontré a vieja amiga del trabajo. De las etapas iniciales, en las que el juego se volvió verdad. Ella lejos y yo también. Gustoso tropiezo que hizo recordar cuando me regalaba chocolates en el piso que parece dona cuadrada.

Encuentros justo en el momento en el que me llama casa y la isla me quiere retener. Tal vez sean señales de algo que todavía no logro descifrar.

martes, 10 de mayo de 2011

todo (siempre) es extraño

Re: Stacks

Bon Iver - Re: Stacks

...and turn off all electronic devices


Hoy me dijo Christine Gray que parecía demasiado tranquilo para los exámenes que vienen y el estado de pánico generalizado que los acompañan. D ya había dicho lo mismo con la salvedad de que puntualizó que mis preocupaciones están en el futuro. La realidad es que ahí es el lugar en el que está mi cabeza ahora.

Desde hace unos días me siento como en un vuelo en el que el capitán ya hizo el anuncio de aterrizaje. Estoy poniendo mi asiento en posición vertical y apagando todos mis aparatos electrónicos. Sin quererlo, sin premeditarlo, he ido internalizando la idea de que esta aventura se acaba. Es tiempo de regresar a casa y eso me hace muy feliz. Sin embargo, aunque ése sea el sentimiento, no sé aún si el avión vaya a aterrizar.

En la vida el que puede lo más no necesariamente puede lo menos. Esta vez quiero lo menos, lo que me hará feliz. Lo chiquito, lo que vale en verdad. Espero poderlo.

domingo, 8 de mayo de 2011

Long Distance Call

Phoenix - Long Distance Call

La abuela y la ciudad


La abuela siempre quiso ir a NY. Lo supo cuando de joven pasó seis meses en Chicago y aprendió - como ella lo dice - las tres palabras que sabe en inglés.

La abuela se casó joven y tuvo varios hijos, cuatro para ser exactos. Todos ellos unos personajes en sí mismos. El abuelo estaba todo el tiempo en el quirófano o en el rancho, por lo que los viajes casi siempre se dieron entre ella y sus cuatro calamidades. Planear una odisea a NY era, por decir poco, logísticamente complicado. Cuando los hijos crecieron y se fueron ella y él viajaron mucho y a muchos lados, pero nunca a NY. Nunca supe por qué.

Años más tarde, cuando la familia se había multiplicado y muchos podrían haberla llevado, le llegaron los achaques y comenzó a tener miedo de moverse. Luego llegaron violentos los del abuelo y ella no quiso dejarlo solo. Cuando el abuelo se fue, la abuela se había resignado ya a no conocer nunca la gran ciudad.

Hace unos meses le dijeron que irían a Mérida. Estando allí la llevaron al consulado en el que luego le informaron que algo que siempre había querido estaría pronto a cumplirse. Mamá y la abuela están justo ahora en la gran ciudad. Yo no podría estar más contento por la gran sonrisa que debe tener en estos momentos.